A pesar de que la Real Academia Española dice que un envase (o Packaging) es aquello que envuelve o contiene artículos de comercio u otros efectos para conservarlos o transportarlos, a nivel de marketing sus posibilidades van mucho más allá.
El Packaging se emplea como un instrumento de diferenciación y de promoción, tanto es así que en algunos casos el coste del packaging puede superar incluso al del propio producto.
En un mercado cada vez más competitivo y saturado de opciones, el packaging se ha convertido en un elemento clave para captar la atención del consumidor, comunicar valores de marca y asegurar que un producto llegue en perfectas condiciones a su destino. Funciona como una «primera impresión» que, en muchos casos, determina si un consumidor decide comprar o no.
El 70% de las decisiones de compra se toman frente al producto. Un envase informativo, atractivo y coherente puede aumentar considerablemente las ventas. En una estantería llena de opciones, el envase puede marcar la diferencia.
Por tanto, ya no se trata únicamente de envolver un artículo, sino de crear una experiencia.
Tipos de Packaging

El packaging puede ir desde cajas, hasta bolsas, pasando por botellas, tubos, latas, etc.
Principales funciones del Packaging en Marketing
Además de proteger el producto y facilitar su transporte, el packaging cumple funciones clave en el ámbito del marketing, entre las cuales se destacan las siguientes:
- Protege el producto: su función más básica es evitar daños durante el transporte, almacenamiento y manipulación. Un buen packaging preserva la integridad física y, en muchos casos, también química o biológica del producto.

- Facilita el uso: Muchos envases incorporan funciones prácticas (cierres herméticos, dosificadores, envases reutilizables, sistemas abre-fácil…). Esto mejora la experiencia del usuario y aumenta su satisfacción.

- Atrae la atención en el punto de venta: los colores, la tipografía, los materiales y la forma pueden ser determinantes a la hora de captar la mirada del consumidor. Las latas de «Monster» son un ejemplo ya que utilizan colores llamativos y fluorescente para atraer al público joven y amante de la adrenalina.

- Reflejar la identidad de marca: El packaging refleja la personalidad, valores y ética de la marca. Como por ejemplo el envase de Apple. Sus cajas blancas, limpias y minimalistas reflejan una marca moderna, sofisticada y tecnológica.

- Diferenciación: El packaging además, ayuda a diferenciar el producto de la competencia. Un ejemplo son las botellas de vidrio de Coca-Cola con su distintiva forma de «contorno». Tanto es así que realizan campañas sin mostrar gráficamente la botella donde a pesar de ello, el público es capaz de distinguirla.

- Comunicación: El packaging comunica la propuesta de venta única del producto. Por ejemplo, el envase de «Colgate Advanced White» muestra de forma clara beneficios como “dientes más blancos en 10 días” y “clínicamente probado”, comunicando directamente su propuesta de valor al consumidor.

- Posicionamiento: Además, el packaging contribuye a posicionar el producto en el mercado. Un ejemplo es Ferrero Rocher. Su packaging dorado y elegante posiciona los bombones como un regalo de lujo o producto para ocasiones especiales.

Por lo tanto, hay que tener en cuenta numerosos factores como son la tipografía, los colores, el material del que se compone, etc.
La competencia es feroz y no hay que perder ninguna oportunidad para diferenciarnos. ¡La primera impresión es la que cuenta!
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